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LA PORTE DES POÈTES

"La Embajada del Uruguay saluda con entusiasmo la publicación del número de la Revista "La porte des poètes" dedicado a la literatura uruguaya.

Felicitamos esta iniciativa de los Profesores Luis Del Río y Olver De León, que permitirá al público francés acercarse a la patria de nacimiento de Lautrèamont, Laforgue y Supervielle, a través de textos en español y francés, que abarcan varios géneros literarios y cubren buena parte de la historia de nuestro país.

En efecto, este viaje literario de descubrimiento - o de reencuentro - llevará a los lectores hasta la época de formación del Uruguay, a principios del Siglo XIX, cuando Bartolomé Hidalgo cantaba con coraje a la independencia de las provincias del área rioplatense. Se encontrarán con la identidad gauchesca de la mano de Javier de Viana y Acevedo Díaz, "el gran arquitecto de la novela", según Rubén Darío. Búsqueda de una identidad transformada en conciencia histórica con Zorrilla de San Martín, "el poeta de la patria".

Ya ingresado el siglo XX, revivimos el espíritu romántico de Zorrilla junto a Sábat Ercasty. Y mientras Julio Herrera y Reissig, poeta renovador y precursor del modernismo americano, encarna también ese por "lo universal", (por lo europeo), Fernán Silva Valdés reviene de la conciencia histórica de Zorrilla, pero ahora desde una identidad que sigue vigente.
Con el nuevo siglo las búsquedas identitarias uruguayas y americanas, que llegan a su culminación en las alas del "Ariel", de José Enrique Rodó, se dirigen al individuo y su peripecia.La contribución "inefable" de Delmira Agustini y aquella de los cánticos de María Eugenia Vaz Ferreira demuestran una fogosidad existencialista temprana, que otras uruguayas posteriormente, sabrán exaltar. En este camino está Juana de América, insoslayable, en el centro de esta recopilación y el sombrío mundo de fuertes soles del autodestierro de H. Quiroga.
La crítica literaria y el ensayo se profundizan con Emir Rodríguez Monegal, quien lega una enorme contribución de, y sobre y a toda la lietratura uruguaya, proveniente de su conocimiento de nuestro medio intelectual y de la literatura continental y europea. Su obra es magisterial. Sus estudios sobre algunos uruguayos notorios, tal como Florencio Sánchez y Felisberto Hernández, continúan siendo referencia diaria.

Jules Supervielle, Esther de Cáceres y Emilio Oribe, de un lado y otro del Atlántico, viajeros todos, evocan ese sincretismo europeo-americano que tanto habían buscado los precursores del novecientos.

Y Juan Carlos Onetti y Paco Espínola, entrañablemente uruguayos ambos, atados a una tradición temática del país, pero rompiendo olimpicamente con estilos y formas, apadrinarán a la "Generación del 45 ", sin duda la más
conocida del Uruguay en el plano internacional, resultado neto de los 150 años que los procedieron.

Y aquí dejemos a los lectores redescubrir a los modernos, a los post-modernos y a los ultra-modernos...que empiezan de nuevo en el siglo que iniciamos. Ellos forman parte del Uruguay de hoy, sus matices, sus recuerdos, y sus ilusiones.Que son los de una país que los espera, con respeto y con pasión, en las páginas que siguen.".

(París, enero del 2002).
Traductores: Eli Medeiros y Guy Lavigerie.
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BREVE PANORAMA DE LA LITERATURA URUGUAYA A COMIENZOS DEL TERCER MILENIO
LA NARRATIVA

Olver Gilberto De León (Artículo)


Se afianza la proyección de un grupo de autores pertenecientes a la correntada multigeneracional del "posboom", que ya fuera ampliamente analizado en el " Coloquio Internacional Francia -Uruguay ", (París, UNESCO, 1987). Aquí encontramos a narradores de la llamada " generación de la crisis ", como Armonía Somers, Mercedes Rein, Saúl Ibargoyen, Julio Ricci, Matilde Bianchi, Eduardo Galeano, Alejandro Paternain, Fernando Ainsa, Omar Prego-Gadea, Juan Carlos Legido, Manuel Márquez, Anderssen Banchero, Silvia Lago, Enrique Estrázulas..., confluyendo con un núcleo "setentista" donde se destacan Mario Levrero, Cristina Peri-Rossi, Hugo Giovanetti-Viola, Tarik Carson, Daniel Bentancourt, Hugo Bervejillo, Ricardo Prieto, Tomás de Mattos, Mario Delgado Aparaín, Miguel Angel Campodónico, Fernando Butazzoni, Rafael Courtoisie, Napoleón Baccino, Teresa Porzecanski y Hugo Burel, entre otros.

Los "setentistas" pertenecen a una generación absolutamente disgregada y fragmentada por la dictadura, el exilio y el insilio. Algunos comienzan a publicar a fines de los setenta y otros veinte años después, lo que configura un panorama muy diacrónico que no llega a afectar una sincronía esencial: su despegue del corte narrativo "sociologista" que caracterizó uniformizantemente - con algunas excepciones - a la generación del 45.

Este cierto despegue del sociologismo no excluye la emergencia de una marcante "nueva novela histórica" de proyección universal iniciada entre otras con "Morir con Aparicio ", de Hugo Giovanetti-Viola y "!Bernabé, Bernabé !" , de Tomás de Mattos.

El "setentismo po otra parte acusa la batuta tutelar de maestros anteriores, al 45 : Juan Carlos Onetti y Felisberto Hernández. Esto se puede detectar en un enfoque epistémico más lúcido de los "específico literario", así como en la concreción de un barroco más tenso y a la vez liberado de la obsesión testimonial. Algunos autores trabajan inclusive ceñidoss por un minimalismo manierista (donde influye más Heminway que Faulkner, más Valle-Inclán y Rulfo, que García Márquez que Carpentier o Arguedas o Lezama Lima), capaz de hacerlos transitar por el arco temático completo de lo dialéctico espiritual-sensorial que constela los arquetipos esenciales del inconsciente colectivo.

En este terreno se mantienen las mismas cordenadas, aunque la generalizada crisis de difusoria del medio siglo no permite distinguir ningún "boom" o "posboom". Las relaciones de la "generación de la crisis " y el "setentismo" con el 45, por otra parte, marcan la continuidad de una gran poesía femenina : aquí se enganchan naturalmente los mundos construidos por Sara de Ibáñez, Idea Vilariño, Amanda Berenguer, Susana Soca e Ida Vitale, con las propuestas contiguas de Selva Casal, Marosa Di Giorgio, Matilde Bianchi, Circe Maia, o Cristina Peri-Rossi, a las que se sumarán en el último cuarto de siglo Tatiana Oroño, Silvia Guerra, Diana Correa, y Andrea Moreira.

La poesía masculina, en cambio, crece en relación al 45 y aparecen figuras que construirán mundos solitarios y proteicos al estilo de los fundadores Julio Herrera y Reissig y Juan Cunha: Saúl Ibargoyen, Jorge Medina Vidal, Wáshington Benavídez, Walter Ortiz y Ayala, Enrique Estrázulas, Salvador Puig y Jorge Arbeleche, continuados a partir del setenta por Juan Carlos
Macedo
, Hugo Giovanetti-Viola, Eduardo Milán, Rolando Faget, Jorge Castro-Vega, Rafel Courtoisie, Eduardo Espina, Marcos Bercellos, entre muchos otros.

Desde comienzos del siglo, conviven articuladamente en el discurso poético uruguayo la impronta modernista y la orfebrería barroca de raíz silvestre depositada por la conquista en los medios rurales.Incluso es habitual encontrar ambas vertientes trenzadas o mixturadas en autores que se expresan por soneto, verso libre, milonga o candombe-rock.

Olver Gilberto De León
Saint-Maur, Francia, 2002.